La Cara Triste de la Cajita Feliz

 

Hernán Franzani
Periodismo y Ciencia Política

 


 

Un problema que viene golpeando hace años a nuestra sociedad es  la mala alimentación que tienen los niños, influenciados principalmente por las grandes cadenas de comida rápida que sin problemas invitan a sus clientes a devorar las nuevas hamburguesas que compiten por ser la más grande y sabrosa.  Los famosos y conocidos combos “dos por uno”, “lleve tres y pague dos”, o “agrande su combo por 300 pesos”,  son parte de las  frases más escuchadas al ir a un local de comida rápida de cualquier índole, ya sea multinacional o nacional.

El aumento de esta gran epidemia de obesidad infantil ha tenido consecuencias nefastas en países desarrollados en donde el aumento de niños obesos es abrumador. En países como Estados Unidos, pioneros en el negocio de la comida rápida, las cifras son alarmantes. Sólo el 4 por ciento de los niños eran considerados obesos en 1982 Ahora, más del 30% lo son y están expuestos a enfermedades como la diabetes, enfermedad coronaria, problemas cardiovasculares, Cáncer, entre muchas otras.

El año 2008 en Chile, existió un debate público  sobre las políticas que se habían implementado desde el año 2000 para combatir la obesidad. Las campañas que se realizaron a principios de la década pasada no tuvieron resultados satisfactorias ya que el porcentaje subió un 5 por ciento,  respecto al año 2000, cuando el 16 por ciento de los niños eran obesos. El 2008 la cifra alcanzó el 21,5 porciento generando alarmas y transformando a Chile en el país en donde la obesidad infantil se había incrementado de manera más rápida en el mundo.

El tres de mayo pasado fue aprobada la ley llamada “ley súper 8”, que entre sus principales normas tiene la prohibición de vender comida chatarra en jardines infantiles y en colegios. Además se incluye la prohibición del uso de juguetes o publicidad para promocionar comida, que se hizo tan popular durante los noventa con la famosa “cajita feliz”.

Durante mucho tiempo se le prometió a los niños que venía la felicidad de la mano de un camión rojo con bebida cola, que había una caja de cartón que contenía felicidad y que tal o cual marca les daba lo que querían, mérito que la publicidad se lleva por influenciar a todos esos pequeños que están viendo la televisión y que acuden a sus padres para que los lleven a buscar esa imagen de la felicidad. Muchos padres son convencidos por sus hijos para ir a comer las sabrosas hamburguesas, papas fritas y bebidas, ante esa oferta y con poco tiempo, son pocos los que se resisten a estas tentaciones fritas. El precio de un combo no supera los cinco mil pesos, por tanto está al alcance de una gran parte de la población la que por motivos económicos y de tiempo no les queda más alternativa.

El consumo calórico de un combo es muy superior a lo requerido para la edad y la actividad física, agrupado en una sola comida. En general, la comida chatarra posee una cantidad de sodio superior al requerimiento diario, lo que como consecuencia puede derivar en hipertensión arterial, la cual a largo plazo puede provocar patología cardiaca y también favorecer patología a nivel renal. El exceso de peso y azucares puede provocar inicialmente resistencia a la insulina y derivar finalmente en diabetes Mellitus tipo 2 que a largo plazo – aproximadamente en 25 años-  produce enfermedad crónica, cardiovascular, renal, problemas de sensibilidad (las heridas mal tratadas pueden significar la pérdida del miembro comprometido), disminución aguda de la visión, entre las consecuencias  más comunes. Pero eso no es todo, las enfermedades psicológicas que produce la obesidad alteran una sana sociabilidad, lo cual detona en problemas de depresión, crisis de angustia y trastornos alimenticios.

Los esfuerzos de las autoridades están centrados especialmente en la educación, durante este gobierno se lanzó el plan “Elige Vivir Sano”, el cual pretende brindar educación vía internet para la población aportando dietas y rutinas de ejercicios, junto a programas mensuales para poder vivir de manera sana.  Para la Pediatra de la Clínica Las Condes, Carolina Pacheco Méndez, se han fortalecido los planes a nivel de salud pública, pero no es suficiente ya que la principal educación debe partir en la casa y eso, en la actualidad, resulta muy complejo.  Para la pediatra la promoción del deporte y la buena alimentación resulta esencial para los niños, el sedentarismo es evidente en niños que están sentados frente a la televisión todo el día o frente al computador, para la Doctora la obesidad no solo tiene que ver con problemas de carácter médico si no que también se relaciona directamente con variantes de tipo social, económica y psicológica. Otro de los puntos que destaca como importantes son los factores de relación entre los niños y los padres, “hoy es más difícil criar un niño que tiene opinión y acceso ilimitado a la información”, de esta manera afirma que los niños tienen mayor información que en muchos casos es perjudicial para ellos, este fenómeno genera que los padres para no pelear con sus hijos o no tener problemas con ellos, prefieren darle en el gusto y en algunos casos premiarlos con comida chatarra.

La publicidad de las hamburguesas como un acercamiento a la felicidad, la poca educación, la fuerte penetración de la publicidad en el público infantil, el poco tiempo de los padres para supervisar la alimentación de sus hijos, son factores determinantes en el crecimiento de la obesidad infantil en nuestro país. El combo se ha transformado en la idea de lo rico, de lo deseado, pero ese placer momentáneo se transforma en grasas, en aumento de sodio en el cuerpo y en problemas que pueden producir la muerte.

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